Sociedad

Empresa china State Grid acuerda compra de CGE la mayor distribuidora eléctrica chilena.

Noviembre 20, 2020

Con fecha 13 de noviembre del año en curso, la sociedad española Naturgy, dueña de la Compañía Nacional de Electricidad (CGE), comunicó un acuerdo con la estatal china State Grid International Development para venderle su participación del 96% de la empresa distribuidora nacional.

Empresa china State Grid acuerda compra de CGE la mayor distribuidora eléctrica chilena.

CGE es una empresa nacional fundada el año 1905, y es la mayor distribuidora de electricidad en Chile suministrando electricidad a aproximadamente el 45% de la población. Es también la principal transmisora de energía en el segmento de transmisión zonal, presente en 14 regiones del país.

State Grid International Development Limited (SGID) es una subsidiaria de State State Grid Corporation of China, la mayor utility en el mundo fundada bajo el derecho societario de la República Popular de China. SGID opera principalmente como sociedad holding inversora invirtiendo y operando activos regulados de electricidad en el extranjero en representación de China’s Sate Grid. State Grid es actualmente controladora de Chilquinta, la que adquirió en octubre de 2019 por más de US$2.000 millones al grupo estadounidense Sempra Energy.

La operación involucra el pago de US$3.050 millones, y se espera que se cierre en febrero de 2021 después de que se cumpla con todas las condiciones regulatorias, junto con pasar por la barrera de la Fiscalía Nacional Económica debido a que la empresa china es dueña desde octubre de 2019 de Chilquinta, sociedad del mismo rubro.

 

Aumento de las inversiones chinas en Chile

En los últimos años, firmas estatales y corporaciones privadas del país asiático han invertido en distintas empresas estratégicas que van desde la industria energética hasta la salmonera, sumando compras por US$13.000 millones. Lento, pero con grandes inversiones, empresas chinas han ido conquistando terreno dentro del país.

Junto con la operación recientemente anunciada por los controladores de CGE, actualmente existe una decena de firmas chinas que están presentes en importantes sectores económicos nacionales, sumando unos US$13.000 millones de inversión en los últimos 5 años de consolidarse esta última compra.

De concretarse, State Grid sería una de las firmas estatales chinas con mayor presencia en el país, ya que también posee el 100% de Chilquinta. Otra es Southern Power Grid International, que posee el 28% de Transelec (Compañía Nacional de Transmisión Eléctrica S.A.), tras haber gastado US$1.300 millones en 2017. Por otro lado, Joyvio apostó por el negocio salmonero nacional, comprando el 100% de Australis Seafoods en US$920 millones. La firma asiática es el brazo agrícola de Legend Holdings, que también es dueña de la gigante tecnológica Lenovo, y cuyo 29% está en manos de la Academia China de Ciencias, ligada al Estado del país asiático.

El Estado chino también está presente a través del China Contruction Bank, entidad financiera que en 2016 empezó a operar en el país para facilitar las operaciones con el objetivo de ofrecer productos financieros para impulsar el comercio entre China y Chile

También hay una serie de empresas privadas chinas que han invertido en sectores estratégicos del país. El caso más reconocido es el de Tianqi Lithium Corporation que entró a la propiedad de Soquimich (Sociedad Química y Minera de Chile), pagando US$4.000 millones por el 24% que antes poseía Nutrien en la minera no metálica. Aunque de todas formas hay algunos fondos estatales que poseen una mínima parte de la propiedad, el principal accionista de la compañía es su presidente Weiping Jiang.

En telecomunicaciones Huawei ha potenciado su presencia desde que llegó en 2003. La firma china se destaca por su participación en el proyecto de construcción de la Fibra Óptica Austral que conectará digitalmente la zona entre Puerto Montt y Puerto Williams y por los dos data center que tiene en Chile -el segundo se espera inaugurar a final de año-. Por otro lado, la empresa también está entusiasmada por liderar la implementación de la tecnología 5G en el país.

Mientras que la firma vitivinícola más grande de China, Changyu, entró al sector vitivinícola nacional con la compra del 85% de Bethwines (Viña Indómita y Santa Alicia).

 

Control de la Fiscalía Nacional Económica

Luego del anuncio de la venta de CGE a State Grid, surgieron dudas respecto de posibles dificultades que podría enfrentar la operación valorada en US$3.000 millones. La operación deberá ser revisada por las autoridades en materia de libre competencia, existiendo dos flancos de posibles dificultades.

Por una parte, State Grid ya había adquirido Chilquinta en 2019. Esta nueva compra la transforma en la empresa dominante en distribución eléctrica, pues atenderá un 57% de los clientes del país, por lo que la Fiscalía Nacional Económica (FNE) deberá examinar las consecuencias que de ello se deriven.

En el caso de Chilquinta, la FNE avaló la operación en un análisis que concluyó que la compra no tenía la aptitud para reducir sustancialmente la competencia, debido a los escasos cambios “en la habilidad e incentivos que se generan producto de ella”, junto con las fuertes limitaciones impuestas por la regulación vigente en materia eléctrica.

Por otro lado, otra estatal, China Southern Power Grid, es dueña del 28% de la empresa de transmisión eléctrica Transelec, con lo que el Estado chino pasaría a ser accionista en los segmentos distribución y transmisión del mercado eléctrico. La autoridad deberá revisar esto en profundidad a la luz de la normativa existente.

 

Qué opinan expertos

Una parte importante de ellos descarta que la compra de CGE tenga problemas de libre competencia por las características de la industria, no obstante, encienden las alertas ante la discusión de la ley de portabilidad.

En esta línea, el gerente general de Systep, Rodrigo Jiménez, adelanta que en el esquema regulatorio actual no hay riesgo directo de libre competencia, ya que por definición las empresas distribuidoras son monopolios naturales con tarifas fijadas por la autoridad.

Donde sí repara el experto, es en el contexto de la actual discusión sobre portabilidad eléctrica e integración de nuevos negocios. “Si avanza el proyecto de ley y se permite que las mismas empresas distribuidoras puedan participar de manera directa y sin restricciones en la comercialización de energía, claramente habrá grandes conglomerados con mayor poder de mercado que los potenciales nuevos actores. Lo mismo pasa con la potencial integración de nuevos negocios para clientes regulados, como almacenamiento y generación a nivel domiciliario”.

Fernando Araya, abogado del Estudio Lewin en el mismo sentido apunta a que “la regulación tarifaria disciplina precios en segmentos de monopolio natural y donde no existen fallas regulatorias, pero en segmentos más abiertos a la competencia, hoy o a futuro, el análisis es más complejo y de detalle. Hay que pensar que se está discutiendo un proyecto de portabilidad eléctrica y con un mercado excesivamente concentrado en alguno de sus segmentos, esa portabilidad también se hace más ilusoria”, asegura.

El director ejecutivo de Ecom Energía, Sebastián Novoa, coincide con los demás expertos y apunta a que “se deben mantener las condiciones monopólicas, mientras se logre tener al dueño de la distribuidora lejos de los mercados competitivos”.

 

Expansionismo Chino

Independientemente del positivo aporte que tiene la inversión extranjera, el punto genera inevitable atención pública al estar involucrado el Estado chino, potencia que representa el destino del 35% de nuestras exportaciones, todo lo cual plantea un desafío regulatorio para el país.

Las empresas chinas han expandido notoriamente sus negocios en Chile -Tianqi en SQM, Joyvio en salmones Australis, además de las mencionadas State Grid y China Southern Power Grid en energía-, en un fenómeno que también se observa en otras latitudes. De hecho, State Grid -cuya red eléctrica en China cubre el 88% del territorio, atendiendo a 1.100 millones de personas- ya cuenta con US$ 23 mil millones de activos en Filipinas, Portugal, Italia, Grecia, Hong Kong, Omán y Brasil.

El grado de coordinación central que tienen las inversiones internacionales chinas, ya sea que sigan la Iniciativa de la Franja y la Ruta lanzada por su Presidente Xi Jing Ping para conectar los mercados mundiales mediante la construcción de una infraestructura logística que facilite el movimiento de bienes, o que se implementen con el propósito de acceder a los crecientes requerimientos de materias primas que precisa China para mantener su ritmo de crecimiento, unido además a la mirada de largo plazo que ambos esfueros implican, un elemento estratégico y geopolítico difícilmente disimulable.

Ello ocurre, además, en un momento en que las potencias occidentales están absorbidas por los problemas financieros internos derivados de la pandemia. Esto ha facilitado el ímpetu de la incursión china; en particular, de sus empresas estatales. Otro factor que ayuda a esta tendencia es la capacidad de ahorro de esa economía, que le permite disponer de los cuantiosos recursos que ese esfuerzo requiere.

Sin embargo, la acelerada expansión china tiene como contrapartida la creciente resistencia que genera en los países donde incursiona, por la potencial hegemonía involucrada. Eso no resulta conveniente para su estrategia, y constituye un factor morigerador de esa tendencia.

 

Fuentes: El Mercurio y La Tercera